martes, 5 de diciembre de 2006

Tragh

Abre tus fauces sepulcro y deléitate con mi carne.
Dame el descanso que anhelo.
Mi sangre contaminada con tu nombre corre por mis venas y arterias abriéndolas en surco.
Solo la muerte, pienso, podría librarme de ti, o de un futuro hostil,
sentado en un sillón tan viejo como yo recordando.
Recuerdos, sin tus negros ojos, tus suaves labios, tu largo pelo, tus manos húmedas.
Tu temor, mi dolor por lo que siento.
Dolor que cansa y el abandonarme día con día.

No hay comentarios: